domingo, 30 de noviembre de 2008


Odio que la gente opine de mi vida,quieren aplicarme su justicia divina;como si ellos fueran santos y yo siempre a ellos los veo en los antros.Yo la verdad no me siento tan distinta,como cuando hablo o me muevo en la pista,Todos me juzgan y no encuentro la salida,me llaman pecadora, pero yo me considero una pecadora normal.

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