sábado, 15 de agosto de 2009

A veces, nuestros sueños caen al suelo, como pedacitos de estrellas que poco a poco se apagan. Nuestro corazón, llora en silencio, y cuando las lágrimas caen, hielan todo el cuerpo. Y el corazón de tanto amar se convierte en hielo, para no sufrir más, para ya no llorar. Pero se volteas al cielo, te darás cuenta que quedan millones de estrellas y cada una es un sueño por cumplir, y la fuerza en tu interior, derretirá el hielo en tu corazón. Solo nunca dejes de creer, porque el amor y tus sueños son la única puerta hacia la eternidad.

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